Mientras las olas acariciaban dulcemente la playa, desde las profundidades del mar emerge un pez dorado quien se propuso alguna vez nadar donde fuese necesario para encontrar su origen, aquella esencia por años escondida, así fue como emprendió su viaje. Recorrió los siete mares, en frente a el pasaron miles de tormentas que con tenacidad enfrento, cientos de cardúmenes de diferentes credos razas y religiones que lo acompañaron durante su búsqueda y que agradecidamente abandono cuando fue su momento de partir, con todos los nuevos aprendizajes ya incorporados, tropezó con millares de corales y algas que encontró a su paso, pero aun así no desistió de encontrar su destino…Durante una corriente del niño una lánguida trucha le hablo de los ríos del sur, fue cuando una llama se encendió en el, supo inmediatamente que ahí era el lugar, era donde debía llegar…
Recorrió kilómetros y kilómetros, inmerso en la profundidad del océano hasta que por fin se enfrento a ese enorme río. Apenas contempló la belleza de sus aguas, supo que el ya había estado en ese lugar, lo que encendió a un mas el fueguito de su alma , le fue difícil nadar contra aquella ardua y poderosa corriente, pero consiguió sacar sus fuerzas mas ocultas para continuar su camino, así subió y subió, durante espacios atemporales en nuestra existencia y el… continuaba río arriba, conociendo aun mas lo ya antes conocido, su cuerpo físico estaba cada vez mas debilitado, pero su llama ardía con gran intensidad superando lo helado de las aguas. El sabia que ya poco quedaba…este río se fue haciendo cada vez mas pequeño, hasta que se convirtió en un cause de poca fuerza, ahí encontró el fin de su largo viaje…exhausto se sentó a descansar en una pequeña piedra algo amusgada, desilusionado, sin poder entender el por que de su largo andar, muchas preguntas vinieron a su mente y ni una concreta respuesta, la tristeza se apodero de sus emociones y comenzó a llorar, desde lo mas hondo de sí, aquel llanto incontenible, que ni siquiera le permitía respirar, durante largos minutos desahogó todas las angustias y cuestionamientos… cuando entre sus lagrimas descubre una pequeña roca rojiza que sutilmente lo reflejaba gracias a los rayos del sol, la contemplo y de un momento a otro comenzó a sonreír, su sonrisa paso a se una contagiosa risa que al cabo de unos segundos se transformo en sonoras carcajadas de infinita felicidad.
Fue en ese justo instante que su cuerpo desencarno.
Junto al río pasaba un soñador errante, que se sentó sobre una roca y refresco sus pies junto las frías aguas del cause, el soñador había decidido salir a buscar su origen, su esencia escondida por años y ya a esa altura llevaba una larga caminada de largos años internado en las montañas, meditaba junto al sonido de las aguas en las rocas, cuando un alegre armonía capta su atención, provenía desde el río el hombre de los sueños se levantó y caminó dificultosamente entre las piedras en dirección a ella, cuando entre la sutil corriente vislumbra una musgosa roca de cobre que anida a cientos de pequeños huevos de salmón, y junto a esta imagen un delgado pero hermoso pez dorado que en su rostro solo se distingue la dicha de haber encontrado lo mas valioso de su existencia…
Con unas palabras de agradecimiento a la pacha mama y al tata Inti por el alimento emanado desde la naturaleza, el soñador errante se dispone a comer el regalo obtenido de manos del río, regalo que sin el saberlo traía implícito la mayor sabiduría, luego al descansar, en su sueño se le revelo un gran mensaje, entendió al fin que trascendemos por la vida que dejamos, contribuyendo a ésta mas allá de la muerte en un espiral eterno sirviendo siempre a quien vendrá.
